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Me dejó sin aliento ver tan lindos pies
Enviado por HUGO


Esto me sucedió hace pocos días. Cuando estaba en el centro de la ciudad, en una zona de negocios, tenía que hacer un poco de tiempo hasta una hora en que me reuniría con una persona por razones de negocios.

Entonces comencé a pasear mirando las vidrieras de algunos negocios. Saliendo de una galería comercial, se colocaron delante de mí, tres chicas jóvenes que iban conversando muy alegres entre sí. Pero mi mirada se concentró en la que iba al medio, pues usaba unas sandalias de color rosa, que hacían juego con el vestido que usaba.

Sus pies eran preciosos y estaban muy expuestos dado que las sandalias sólo tenían dos fina tiritas sobre sus dedos y una fina pulsera se las sujetaba a los tobillos.

En un momento se detuvieron ante una vidriera de un negocio de calzados y después de indicar varios modelos expuestos, decidieron entrar. Como yo me había detenido también cerca de ellas, y había quedado atrapada mi mirada en esos pies, y la dueña de ellos lo notó, pues hablaba con sus amigas pero me miraba con insistencia.

Cuando un vendedor los atendió, les solicitaron algunos modelos, y yo me quedé fingiendo mirar en la vidriera, pero en realidad observándolas a ellas.

Cuando les trajeron lo solicitado, una de ellas se descalzó y se las colocó, comenzando a caminar para que sus amigas le dieran su opinión. En realidad les quedaban muy bien, pero yo seguía prendado de los pies de la otra chica y no los perdía de vista.

Ella se daba cuenta de mi actitud, y en un momento dado, le hizo señas a la chica que se probaba las sandalias para que se acercara y le dijo algo al oído.

A medida que iba escuchando le nació una sonrisa y entonces me miró a los ojos y sonrió con amplitud. A mí me dio vergüenza al quedar así delatada mi debilidad, y estaba por irme cuando haciéndome un gesto disimulado de que esperara, me sonrió y se sentó al lado de su amiga.

Ambas se quitaron las sandalias, pero ahora las nuevas se las colocó la de los pies preciosos. Sentada, levantó una de las piernas hasta dejarla horizontal y comenzó a mover los dedos de los pies, como si quisiera que la sandalia se acomodara, pero me observaba atentamente.

Venciendo mi vergüenza, para demostrarle cuanto me agradaba lo que veía, me pasé la lengua por los labios. Entonces su otra amiga, que también me miraba, se incorporó y colocándose de rodillas ante el pie de ella, lo tomó entre sus manos y comenzó a aparentar de acomodarle las tiritas.

En realidad era evidente que lo que hacía era acariciar el pie y la sandalia y en un momento, acercó su rostro al pie como observando con curiosidad algún detalle, pero se puso tan cerca que mirándome le besó el pie a su amiga.

Mi excitación estaba alcanzando un nivel increíble. Luego la de los pies preciosos se paró y comenzó a caminar de un lado a otro.

Como su amiga había quedado de rodillas se acercó a ella y se dejó quitar las sandalias nuevas y calzar las propias, mientras me miraba con altivez.

Quien en realidad era la compradora, se dirigió a la caja a abonar su compra, mientras Pies Preciosos y su otra amiga conversaban entre ellas y se reían. Luego salieron las tres, hablando animadamente entre ellas.

Pasaron a mi lado ignorándome, pero después de caminar unos pasos, Pies Preciosos se dio vuelta y sonriéndome me guiñó un ojo, pero cuando estuve haciendo un movimiento como para seguirlas, se puso seria de golpe y comenzó a mover su cabeza en sentido de negativa.

En ese momento dos muchachos se enfrentaron a las chicas y uno de ellos abrazó a Pies Preciosos y le dio un beso en la boca, y luego de colocarle un brazo sobre el hombro comenzaron a caminar, alejándose de mí.

Yo la seguí mirándola desde atrás, sin perder de vista sus hermosos pies, y después de casi una cuadra, ella que se había dado cuenta de mi actitud, se dio vuelta y disimuladamente me hizo un gesto, alzando una ceja e inclinando su cabeza en indicación de “te lo perdiste”.

No me quedó otro remedio que volver sobre mis pasos y alejarme de allí. Solo que mi mente no se pudo alejar de esos hermosos pies.

En besapies21@yahoo.com.ar te contaré que pasó después, si me lo preguntas.


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