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Desvirgando a mi primo
Enviado por Lady Dalia


Esto me ocurrió en durante las vacaciones de semana santa:
Mi tía y mi primo (a quien daré el nombre de Rubén para no comprometerlo) decidieron venir a quedarse las dos semanas de vacaciones en mi casa.
Rubén se había desarrollado mucho para su edad, a sus 15 años estaba de muy buen ver.
Con sus encantadores ojos miel, mandíbula un tanto prominente, pecho amplio y piel jamás tocada por el sol era de cualquier chica. Entre ellas yo. Siempre me gusto aunque es unos años menor que yo.
Después de los acostumbrados besos en ambas mejillas de mi tía le toco a mi primo, pero lo note muy nervioso, tanto que sus labios casi se topan con los míos, por suerte aparentemente nuestras madres nunca se dieron cuenta.
Pude notar que Rubén no me quitaba los ojos de encima, pues el escote de mi blusa azul era un tanto provocativo y la minifalda revelaba una buena porción de mis piernas.
Los instale en la habitación de huéspedes, que queda en el segundo piso. Mi tía bajo enseguida para ponerse al día con mi madre, pero Rubén se quedo en el cuarto hasta la hora de la comida.
Se veía muy serio y llegue a pensar que algo le había sucedido, pero mis dudas pronto serían disipadas.
Esa tarde mi mamá y mi tía salieron de compras, cuando nos preguntaron a mi primo y a mí si queríamos ir nuestra respuesta fue negativa. Yo tenía cosas por hacer en la casa. Así que me puse manos a la obra.
Cuando termine me senté en la sala a ver televisión, no había nada nuevo como de costumbre y estaba a punto de apagarla cuando mi primo bajó.
Le pregunte sin segundas intenciones si se le ofrecía algo Su respuesta me dejo impactada:
-A ti
Se abalanzo sobre mí y quede tendida en el sillón con el encima de mí. Su boca se aferraba a la mía de manera voraz y su lengua trababa de manera torpe la mía.
Era algo brusco en su forma de acariciar mi cuerpo pero estaba sumamente excitada pues nunca me espere esa reacción de su parte. Él estaba tan excitado que notaba el ancho y largo de su pene por encima de su pantalón. Su mano se perdía por todo mi cuerpo, y cuando estaba a punto de llegar a mi tanguita el sonido de un auto nos trajo de vuelta a la realidad, eran nuestras madres.
Él se subió a toda velocidad al cuarto de huéspedes mientras yo me reacomodaba la ropa y volvía a prender la televisión.
"¿Todo bien?" preguntaron ambas a la vez
"Aja" les conteste
En la cena mi primo actuó aun más parco que durante la comida, para animarle mi mano se deslizaba por su entrepierna, parecía que no le desagradaba mi caricia
Esa noche tuve varios sueños con él como protagonista. Imaginaba lo que habría pasado de no aparecer nuestras madres.
Sus dedos perdiéndose en mi sexo viscoso, rosando la piel de su interior.
Su mano haciendo a un lado mi tanga para apuntarme con su pene.
Su miembro metiéndose a lo más hondo de mi vagina
Perforándome con excitantes y profundas estocadas hasta hacerme vibrar.
Esa fue una noche tórrida y conforme mi deseo aumentaba mis caricias se volvían implacables y mis gemidos eran apaciguados con la almohada sobre mi cabeza.
Pasaron un par de días que podrían decirse normales. No volvió a repetirse el episodio del sillón y eso me tenía un poco preocupada. Mientras tanto mi mamá y yo nos dedicamos a pasear a mi tía y a mi primo por toda la ciudad.
En la noche del cuarto día estaba en el baño lavándome la cara cuando mi primo entro y me planto un enorme beso.
"'¿Qué te pasa?, primero me ignoras y ¿ahora pretendes meterme mano?" le espete furiosa
"Shhh, guarda silencio, no quiero que se enteren"
Al mismo tiempo me dio un beso de tornillo y se pego a mi cuerpo lo más que pudo. Restregó su paquete contra mi entrepierna y estaba a punto de levantar mi camisón cuando se lo impedí.
"No tan deprisa, si me vas a coger será donde yo diga"
"Ya no puedo esperar más, ¡te deseo!, quiero perder mi virginidad contigo"
"¿Aun eres virgen?"
"Si" me contesto sonrojado "Estoy harto de serlo"
No me sorprendió mucho su respuesta, pues mi tía era muy religiosa y seguramente lo tenía maniatado.
"Bueno primo, me da mucha pena tu situación así que mañana haremos algo para solucionarlo"
"¿De verdad?" en sus ojos pude notar una chispa de picardía o una chispa de esperanza
"Así es, así que ten listo tu traje de baño para mañana"
Y sin decirle nada mas lo deje a medio excitar en el baño
A la mañana siguiente les avise a nuestras respectivas madres que planeábamos ir a la playa con unos amigos míos. Sin entrever mis verdaderas intenciones nos dejaron partir.
En el camino nos besamos y acariciábamos mucho, mi traje de dos piezas lo hacia fácil.
Llegamos a la playa más desierta de la ciudad y una vez en ella nos metimos a nadar.
Nos escondimos detrás de unas rocas y comenzamos con el faje
Me acariciaba los pechos, con más dulzura que antes, los sobaba. Me quito el sujetador y se puso a manosearlos en directo. Lamía mis duros pezones, los bamboleaba.
Su dedo se metía adentro de mi bikini y exploraba el interior de mi vagina.
Estaba gozando como nunca en mi vida y quería devolverle el placer tan grande que me estaba dando.
Me hinque y bajándole el short de baño deje al descubierto su pene
Aquello era bastante grueso y de un largo más que aceptable. El hecho de que su glande no bajara del todo era una muestra clara de su inexperiencia y yo estaba decidida a encaminarlo por el sendero de la pasión
Estaba duro, caliente y palpitante de deseo, tanto que unas gotitas transparentes se escapaban de la punta
Le chupe la puntita con gula agarrándolo desde la base y empecé a metérmelo todo a la boca
Tenía un sabor delicioso
Movía mi cabeza en un cadencioso vaivén y él no paraba de gemir. Acariciaba mis cabellos mientras mi boca succionaba su miembro y manos se entretenían con sus testículos
En un momento dado me levanto, me coloco contra la roca y haciéndome a un lado el bikini tanteo el terreno con su pene
Sentía su presión contra mi entrepierna
Lo siguiente que vi fue cuando me metió toda la cabecita de su pene
"Asu" dijo él mientras su pene se adentraba en mi interior
No quedo nada fuera y aunque sentía que me trozaba, el placer era exquisito
Una vez llego al fondo comenzó a moverse en un ritmo maravilloso de mete saca
Gemía como loco y parecía poseído por la pasión
Yo no me quedaba atrás
Sus duros embates me daban un placer riquísimo
Su lengua se trababa con la mía en un ardiente tango mientras su pene no paraba de taladrarme.
En determinado momento me sentí incomoda, así que nos fuimos a la arena
Me recosté y haciendo a un lado mi bikini lo deje entrar,
Me la metió aún más duro aun que en el agua, tanto que sus testículos chocaban contra mi clítoris.
Éramos cual fieras en celo.
Sus embestidas estaban en su apogeo cuando me aviso que estaba a punto de venirse
Me pregunto donde lo quería y le dije que se viniera dentro de mí
Su semen salió a chorros inundando cada cavidad de mi vagina (como tomo la píldora anticonceptiva no tuve miedo).
Alcanzamos el éxtasis
Nos quedamos abrazados en la arena y después de un rato regresamos a mi casa.
Desde ese día mi primo y yo lo hicimos a la más mínima oportunidad en los días que siguieron
Al término de las vacaciones tuvo que irse con mi tía
Pero no me desanimo, pronto llegaran las vacaciones de invierno y me tocara a mi visitarlos.







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